¿Conoces Kostoenea en Hondarribia?

Kostoenea: una casa que respira sola, a diez minutos de Hondarribia
Hondarribia, Gipuzkoa
Te asomas a la ventana y ves ovejas, caballos, cabras y gallinas. Oyes pájaros. Y delante, un amanecer sobre la bahía que no necesita filtro. Eso es una mañana cualquiera en Kostoenea, en la ladera sur del monte Jaizkibel, y lo mejor es que el pueblo pesquero de Hondarribia, con su playa, sus bares y sus restaurantes con estrella Michelin, queda a solo 5-10 minutos en coche.
Es de esas casas que nacen de un sueño largo. Lo cuentan ellos mismos: llevaban muchos años soñando con Kostoenea, y cuando por fin fue real la diseñaron y la construyeron pensando en una sola cosa, que quien venga se sienta bien. Detrás está Nadia Shishtawi, traductora y propietaria, con una declaración de intenciones muy suya: les encantan los animales y la naturaleza, y les importa la sostenibilidad lo bastante como para tener ya varios proyectos en marcha para seguir mejorando.

Una casa que cuida el aire que respiras
Aquí la sostenibilidad no es un cartel en recepción: está en las paredes. Kostoenea está construida según los estándares del Passivhaus Institut y certificada por él en Alemania, algo que ellos mismos presentan como único en el País Vasco. En la práctica significa una ventilación automática que renueva el aire sin parar reutilizando el calor o el frescor de la propia casa, ventanas de triple cristal y una temperatura constante de unos 22 ºC todo el año. Aire limpio las 24 horas sin abrir una ventana, y un sistema de climatización de apoyo para esos días puntuales de más frío o más calor.
Dicho sin tecnicismos: dormir en una casa que gasta poco y se respira bien. Cuidas el medioambiente y, de paso, duermes como un tronco.

Dos alojamientos, cero prisas
La casa es pequeña y exclusiva a propósito: dos alojamientos para seis personas en total.
- Jasmin (55 m², dos habitaciones dobles): pensada para una familia o dos parejas, con salón-cocina-comedor, baño con ducha de lluvia y una terraza privada de 30 m² orientada al sur, con pérgola de madera y vistas a la bahía y la montaña.
- Ekilore (35 m², una habitación doble): el refugio para dos, con cama Queen, baño en suite y su propia terraza de 12 m² con las mismas vistas.
Los dos tienen cocina completa, fibra de 1 GB con zona de trabajo (por si alguien no consigue desconectar del todo), aparcamiento gratuito y acceso sin barreras. Y sí, se admiten mascotas.
Entre el mar y la montaña, sin coche si no quieres
Lo bueno de dormir en Jaizkibel es que tienes cientos de senderos para recorrer a pie o en bici, y que cuando te apetece plan de pueblo no hace falta ni arrancar el coche: al centro de Hondarribia se llega andando en 30 minutos, hay un buen servicio de autobuses por la zona y un barco cruza la bahía a Hendaia, en Francia, en 7 minutos. Si prefieres coche, San Sebastián queda a 25 minutos, Biarritz a 40 y Bilbao a 90. Y en su propio blog te proponen rutas de pintxos por Hondarribia, senderismo por la zona y mercados de producto local para que llenes la nevera como los de aquí.
Paisaje de Jaizkibel desde Kostoenea

Por qué nos gusta tanto para autóctonus
Porque es pequeña, familiar y real. Porque reservas directamente con quien te recibe, sin intermediarios entre tu estancia y quien la cuida. Porque la sostenibilidad está medida y certificada, no declarada. Y porque te deja hacer algo cada vez menos habitual: elegir quedarte en un entorno rural de verdad, con animales a la vista, y aun así tener a mano el mar, la cocina vasca y media costa cantábrica.
Vuelves con el aire limpio en los pulmones y la sensación de que se puede viajar sin dejar huella. Que, para nosotros, es volver distinto.
Casa Rural Kostoenea · Zimizarga Auzoa, 42, 20280 Hondarribia, Gipuzkoa · Desde 140 € precio orientativo por noche Ver ficha en autóctonus · Reservar en su web