Azken: el fuego que pasa de generación en generación

Si vienes a Durangaldea, debes conocer este lugar mágico.
Iurreta, Durango
Hay restaurantes en los que la historia forma parte de lo que se sirve en la mesa. Lugares donde el producto, el fuego y la tradición se mezclan con los recuerdos de quienes estuvieron antes. Azken es uno de ellos.

Todo comenzó con Julián, «el Chepas», que encendió una brasa que, muchos años después, continúa viva. Hoy son sus nietos, Paul y Julen, quienes están al frente de Azken y mantienen viva una forma de entender la cocina basada en algo que parece sencillo, pero que requiere mucha experiencia: buen producto, buen fuego y pocas cosas más.
Una cocina donde manda la brasa
En Azken, el fuego no es un acompañamiento. Es el protagonista.
La parrilla ocupa un lugar fundamental y es especialmente reconocida por sus pescados a la brasa. El objetivo es sencillo: respetar el producto y conseguir que el fuego aporte sabor sin ocultar aquello que realmente importa.
La misma filosofía se encuentra en las carnes. El chuletón y la costilla son dos de los grandes protagonistas de la parrilla. Producto, brasa y paciencia para conseguir ese punto que hace que una carne bien asada no necesite mucho más.

Es una cocina directa, sin artificios y profundamente ligada a la tradición vasca.
Un tomate que identifica a Azken
Pero si hay algo que demuestra que la personalidad de un restaurante no siempre está en los platos más contundentes, es su tomate.
Un producto aparentemente sencillo que en Azken se ha convertido en una de esas elaboraciones que definen la casa. Un tomate que tiene identidad propia y que diferencia la propuesta del restaurante.
Porque también hay una forma de entender la gastronomía en la que lo importante no es complicar las cosas, sino encontrar un producto extraordinario y tratarlo con el respeto que merece.
Mucho más que una comida

Otra de las cosas que hacen especial a Azken es el lugar.
El restaurante se encuentra en un entorno que invita a quedarse, a alargar la sobremesa y a disfrutar sin prisas. Y, especialmente para las familias, cuenta con algo difícil de encontrar: un pequeño frontón y un campo de tenis donde los chavales pueden jugar y disfrutar después de comer.
Aquí la experiencia no termina cuando se retira el último plato.
Los mayores pueden seguir conversando alrededor de la mesa mientras los más pequeños tienen su propio espacio para correr, jugar y pasarlo bien. Es una de esas características que convierten una comida en un plan completo.
Una historia familiar
Pero si hay algo que hace especial a Azken es lo que no se ve en la carta.
Detrás del restaurante hay una historia familiar que comenzó con Julián «el Chepas» y que hoy continúa con sus nietos.
Paul y Julen representan una nueva generación, pero el fuego que utilizan conecta directamente con el que encendió su abuelo. Han heredado una manera de entender la gastronomía en la que el producto está por encima de todo y en la que la parrilla sigue siendo el corazón de la cocina.
Tres generaciones, una misma pasión y una misma idea: que comer bien no tiene por qué ser complicado.
El fuego sigue encendido
Quizá esa sea la mejor manera de entender Azken.
Un restaurante con historia, pero que mira hacia delante. Una casa donde la brasa sigue siendo protagonista, donde el pescado encuentra en el fuego una de sus mejores expresiones, donde el chuletón y la costilla ocupan su lugar en la parrilla y donde hasta un tomate puede convertirse en parte de la identidad de una casa.
Y, sobre todo, un lugar donde la gastronomía se comparte.

Porque en Azken no solo se viene a comer. Se viene a disfrutar del producto, del fuego, de la familia, del entorno y de esas sobremesas que empiezan alrededor de una mesa y terminan, quizá, con los chavales jugando en el frontón o en la pista de tenis.
Julián encendió el fuego.
Hoy, sus nietos Paul y Julen siguen manteniéndolo vivo.

Asador Azken · Santa Apolonia Auzoa, 5, Iurreta (Durango), Bizkaia · Viernes a domingo, de 12:00 a 24:00 (julio y agosto, de martes a domingo) asadorazken.com